Redondo plantea escrutinio desde el Congreso si el CNE no declara resultados
Choque político se intensifica mientras la oposición desconoce a la Comisión Permanente.

Tegucigalpa, Honduras.– El Congreso Nacional se coloca en el centro de la crisis electoral. El presidente del Legislativo, Luis Redondo, dejó abierta la posibilidad de que sea el propio Congreso el que asuma el conteo y la declaratoria de resultados si el Consejo Nacional Electoral no cumple con ese proceso.
Tras una reunión de la Comisión Permanente, Redondo aseguró que, ante la ausencia de una declaratoria oficial, dicho órgano está facultado para convocar al pleno y realizar un escrutinio voto por voto en todas las Juntas Receptoras de Votos del país.
El titular del Congreso afirmó que el Poder Legislativo mantendrá actividad hasta el 20 de enero de 2026 y remarcó que a cada ciudadano electo se le debe entregar su credencial, conforme a lo que establece la ley.
Para sustentar su posición, citó disposiciones constitucionales que habilitan al Congreso Nacional a efectuar el escrutinio y declarar electas a las autoridades cuando el CNE no lo haga, así como la atribución de la Comisión Permanente para convocar al pleno durante el receso legislativo.
De concretarse este escenario, el Congreso asumiría la revisión de las más de 19 mil Juntas Receptoras de Votos a nivel nacional. Según Redondo, este mecanismo permitiría responder a la demanda ciudadana de transparencia y certeza sobre los resultados finales.
“El país necesita tranquilidad y confianza en el proceso. Un conteo voto por voto garantiza que se respete la voluntad popular”, sostuvo.
Las declaraciones provocaron una reacción inmediata desde la oposición, cuyos diputados reiteraron que la Comisión Permanente presidida por Redondo carece de legalidad. En ese contexto, anunciaron una convocatoria paralela a sesión del pleno del Congreso para este viernes a las 9:00 de la mañana.
Los opositores señalaron que el objetivo de esa sesión será abordar la crisis institucional y electoral, en medio de un ambiente de confrontación que mantiene en suspenso la declaratoria oficial de los resultados y eleva la tensión política en el país.


