EE.UU. redefine el poder en América tras la captura de Maduro

EE.UU. redefine el poder en América tras la captura de Maduro

Trump consolida una política exterior basada en fuerza, control regional y hechos consumados.

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Washington.– La detención de Nicolás Maduro en Caracas no fue solo una operación policial o judicial: se convirtió en la señal más contundente del nuevo orden internacional que impulsa Donald Trump en su segundo mandato, uno marcado por el uso abierto del poder, la presión militar y el desprecio por los equilibrios diplomáticos tradicionales.

Tras un año de decisiones que han endurecido la política exterior estadounidense —desde la guerra comercial con aliados hasta un respaldo errático a Ucrania—, la acción en Venezuela expuso una doctrina que rompe incluso con los parámetros del primer gobierno del republicano.

En los meses previos, la Casa Blanca acumuló episodios de tensión internacional: amenazas de intervención contra el narcotráfico en México, declaraciones sobre la anexión de Groenlandia, deterioro de relaciones con la India y un ataque quirúrgico contra el programa nuclear iraní. Paralelamente, Washington desplegó una presencia naval sin precedentes en el Caribe para cercar al régimen venezolano.

La presión escaló hasta desembocar en el operativo que llevó a Maduro ante la justicia estadounidense bajo acusaciones de narcoterrorismo. El 3 de enero, Trump afirmó que EE.UU. gobernará Venezuela hasta que se concrete una transición política, mientras su gabinete dejó claro que no permitirá “regímenes hostiles” ni actores externos en el hemisferio.

Para el politólogo Eric Hershberg, profesor de la American University, la señal es inequívoca: Estados Unidos está dispuesto a usar la fuerza para imponer su voluntad, especialmente en América Latina, sin sentirse limitado por el derecho internacional ni por normas de convivencia entre Estados.

Ese enfoque ya había quedado plasmado en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, publicada semanas antes, que revive la doctrina Monroe y redefine a Europa como un socio problemático, al tiempo que plantea una visión del mundo basada en zonas de influencia.

Analistas advierten que este escenario recuerda al orden internacional previo a la Primera Guerra Mundial, dominado por potencias que imponían control territorial y político por la vía de los hechos consumados. Para Hershberg, se trata de una visión arbitraria del poder, inspirada más en la nostalgia imperial que en realidades geopolíticas actuales.

Las advertencias no se limitan a América Latina. Expertos consideran que esta doctrina representa una amenaza directa para Ucrania, Taiwán y el equilibrio global, en un contexto donde la imprevisibilidad del liderazgo estadounidense se ha convertido en un factor central de riesgo internacional.

sinfiltrohns@gmail.com
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