Gobierno prometió vender el avión presidencial, pero destinó millones a su mantenimiento y lujo
Gobierno de Xiomara Castro destinó más de L93 millones al mantenimiento, mejoras internas y misiones en el Legacy 600, pese a jurar que sería vendido; el 99.2% del presupuesto provino del Tesoro Nacional.

Tegucigalpa, Honduras.- A pesar de la promesa pública de vender el avión presidencial hecha por la presidenta Xiomara Castro al inicio de su mandato, documentos oficiales revelan que la aeronave LEGACY 600 EMB-135B, matrícula FAH-001, no solo se mantiene en operación, sino que ha recibido inversiones millonarias en mantenimiento, reparación y servicios de lujo.
Según datos del Presupuesto Vigente del primer trimestre de 2025, la Secretaría de Defensa Nacional destinó más de L63 millones a compromisos adquiridos con la empresa Optimal Avionics Services, para cubrir mantenimiento, reparación, capacitación, combustible, y almacenamiento del avión presidencial.
Adicionalmente, se asignaron L30 millones más para financiar los gastos relacionados con misiones presidenciales, tanto dentro como fuera del país, ejecutadas por la Guardia de Honor Presidencial (GHP).
«Prometieron venderlo, pero lo siguen usando con lujos»
La promesa de deshacerse del avión presidencial fue una de las banderas de austeridad del actual gobierno, que aseguraba en 2022 que el aparato sería vendido como símbolo del cambio y de la reducción del gasto público innecesario. Sin embargo, lejos de ser vendido, el avión ha sido repintado, modificado y mejorado en su interior, de acuerdo con denuncias realizadas por sectores críticos de la administración.
“Juraron venderlo, pero les gustó tanto que mandaron a modificarlo con lujos por dentro”, señalaron opositores, al conocerse los detalles presupuestarios.

99.2% del presupuesto viene del Tesoro Nacional
El informe detalla que el 99.2% del presupuesto vigente de la Secretaría de Defensa Nacional proviene de fondos del Tesoro Nacional, es decir, recursos públicos. Solo el 0.8% proviene de fondos propios. Esto ha intensificado las críticas, ya que el gasto en el avión presidencial se estaría financiando directamente del dinero que podría ser destinado a salud, educación o seguridad.
Hasta el momento, el gobierno no ha emitido una explicación oficial sobre por qué no se concretó la venta del avión ni sobre los montos invertidos en su mantenimiento.
La polémica vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la coherencia entre discurso y gestión pública, en un país marcado por la exigencia ciudadana de mayor transparencia y austeridad en el uso de los recursos del Estado.
